martes, 3 de mayo de 2011

¿Santiago está listo para las ciclovías?

En Chile el incremento del uso de las bicicletas no es sorpresa para nadie. Aire más limpio, ahorro de tiempo y realización de deporte, son algunos de los beneficios que ofrece este medio de transporte. De acuerdo al crecimiento que ha tenido la familia de ciclistas, se ha creado un proyecto de ley para que las bicicletas dejen de ser consideradas como vehículos y diferentes comunas han aumentado la construcción de las ciclovías en los últimos años, con el fin de que puedan transitar de una manera más segura por la ciudad, pero ¿hasta que punto aumentan la seguridad de las personas la creación de ciclovías?

Hoy en día, varias comunas como Ñuñoa y Providencia, han invertido grandes cantidades de dinero para tener calles exclusivas para sus ciclistas. El hecho de que sólo éstas estén presentes en algunas comunas, impide que parte de la población las use. Las ciclovías que hoy existen en la Región Metropolitana, no están integradas en una red que permita satisfacer las necesidades de viajes de sus usuarios.

Por otro lado, es cierto que gracias a la construcción de estas calles se reduce la cantidad de accidentes y la gravedad de estos. Al dejar de ser la bicicleta un vehículo, se pueden evitar accidentes como atropellos por parte de automovilistas, como también del transporte público, por lo que se otorga una mayor seguridad al ciclista.

Sin embargo, aunque exista una reducción en cuanto al número de accidentes, estos no logran desaparecer. Aún no existen ciclovías a lo largo de toda la ciudad, por lo que en varias comunas, según el proyecto de ley que se plantea, los ciclistas deberían transitar por las veredas. Esto sin duda puede ser un peligro tanto para los peatones, como también para ciclistas. En primer lugar, los transeúntes que caminan por las veredas se ven invadidos por bicicletas que aumentan los accidentes peatonales. En segundo lugar, los mismos ciclistas corren peligro, ya que muchas veredas no están en situaciones óptimas, por lo que también es perjudicial para el ciclista.

Finalmente, se plantea un proyecto de ley sobre ciclovías que da como solución manejar estos medios de transporte en las veredas en caso de que no existan. Si se está planteando una ley para contribuir al desarrollo de la capital, es necesario que ésta cuente con los proyectos y protecciones pertinentes en cuanto a la construcción de las ciclovías. El trabajo debe ser mancomunado entre los legisladores que proponen los proyectos de ley y las comunas que deben comprometerse también con sus habitantes. Como nación, a Chile le falta mucho para considerarlas como una opción a la que hoy pueda aspirar.

martes, 26 de abril de 2011

¿Santiago está listo para las ciclovias?

En Chile el incremento del uso de las bicicletas no es sorpresa para nadie. Aire más limpio, ahorro de tiempo y realización de deporte, son algunos de los beneficios que ofrece este medio de transporte. De acuerdo al crecimiento que ha tenido la familia de ciclistas, se ha creado un proyecto de ley para que las bicicletas dejen de ser consideradas como vehículos y diferentes comunas han aumentado la construcción de las ciclovías en los últimos años, con el fin de que puedan transitar de una manera más segura por la ciudad, pero ¿hasta que punto aumentan la seguridad de las personas la creación de ciclovías?

Hoy en día, varias comunas como Ñuñoa y Providencia, han invertido grandes cantidades de dinero para tener calles exclusivas para sus ciclistas. El hecho de que sólo éstas estén presentes en algunas comunas, impide que parte de la población las use. Las ciclovías que hoy existen en la Región Metropolitana, no están integradas en una red que permita satisfacer las necesidades de viajes de sus usuarios.

Por otro lado, es cierto que gracias a la construcción de estas calles se reduce la cantidad de accidentes y la gravedad de estos. Al dejar de ser la bicicleta un vehículo, se pueden evitar accidentes como atropellos por parte de automovilistas, como también del transporte público, por lo que se otorga una mayor seguridad al ciclista.

Sin embargo, aunque exista una reducción en cuanto al número de accidentes, estos no logran desaparecer. Aún no existen ciclovías a lo largo de toda la ciudad, por lo que en varias comunas, según el proyecto de ley que se plantea, los ciclistas deberían transitar por las veredas. Esto sin duda puede ser un peligro tanto para los peatones, como también para ciclistas. En primer lugar, los transeúntes que caminan por las veredas se ven invadidos por bicicletas que aumentan los accidentes peatonales. En segundo lugar, los mismos ciclistas corren peligro, ya que muchas veredas no están en situaciones óptimas, por lo que también es perjudicial para el ciclista.

Finalmente, se plantea un proyecto de ley sobre ciclovías que da como solución manejar estos medios de transporte en las veredas en caso de que no existan. Si se está planteando una ley para contribuir al desarrollo de la capital, es necesario que ésta cuente con los proyectos y protecciones pertinentes en cuanto a la construcción de las ciclovías. El trabajo debe ser mancomunado entre los legisladores que proponen los proyectos de ley y las comunas que deben comprometerse también con sus habitantes. Como nación a Chile le falta mucho para considerarlas como una opción a la que hoy pueda aspirar. Que primero se preocupen de arreglar sus calles.

viernes, 8 de abril de 2011

Una matriz energética permanente

A raíz de los sucesos ocurridos en Japón, y de la realidad sísmica que vive Chile, se ha generado un debate de gran alcance con respecto al desarrollo de la energía nuclear al interior del país. Fuera de las posibilidades nucleares que se han presentado, también aparecen fuentes de energía renovable que son apoyadas por diferentes grupos que combaten contra el desarrollo de la energía nuclear. Es por esto, que el presente ensayo tiene como objetivo el convencer al lector que la renovación de la matriz energética se puede basar en energías más confiables y menos volátiles que la nuclear.

Existen dos principales argumentos a la hora de hablar de energías renovables. En primer lugar, que las energías renovables que se pueden conseguir gracias a la geografía de Chile, entregan la confiabilidad que necesita el país. Arriesgarse con la energía nuclear es un desafío que deben correr los países que no tienen la posibilidad que tiene Chile en cuanto a energías limpias. En segundo lugar, a pesar de ser las energías alternativas más costosas que la energía nuclear, las segundas aseguran que ante la existencia de cualquier suceso natural inesperado (cataclismo), se evitaría una preocupación de la magnitud de un desastre nuclear.

Se ha repetido que se debe tener en cuenta que hoy no se puede vivir en base a supuestos acontecimientos naturales. Es necesario aprender a confiar en los avances tecnológicos que se han descubierto y ponerlos a disposición del ser humano, no que el ser humano esté a disposición de la naturaleza. Por otro lado, se sabe que las energías alternativas son buenas y aportan. A pesar de esto, urge abrir los ojos, el país tiene que funcionar y con él sus empresas, sus servicios, los alumbrados públicos, entre otros. En el norte se pueden instalar paneles solares, pero no basta para generar la energía que requiere todo el territorio (los paneles pueden llegar a generar 1MW en el norte del país, lo que equivale a 5.000 casas).

Con respecto a lo referido anteriormente, la discusión interna se ha desarrollado en base a la lógica. Para qué exponer al pueblo chileno si no es necesario. Solo las bases energéticas del agua, el viento, el sol y el gas pueden llegar a cubrir por sobre el 50% de la matriz eléctrica, según un estudio realizado por Universidad de Chile y Técnico Santa María. (http://partidoecologista.cl/?p=6)

La matriz energética, de Chile y del mundo entero, debe basarse en los recursos que durante toda la historia no se han utilizado. El hombre se ha empecinado en buscar energías contaminantes cuando la respuesta para su problema la encuentra de manera natural. Energía confiable para desarrollar y formar desde ya a las futuras generaciones.

viernes, 1 de abril de 2011

Una matriz energética permanente

A raíz de los sucesos que se han desarrollado en Japón, y de la realidad sísmica que vive Chile, se ha generado un debate no menor con respecto al desarrollo de la energía nuclear en nuestro país. Fuera de las posibilidades nucleares que se han presentado, también aparecen fuentes de energía renovable que son apoyadas por diferentes grupos que combaten contra el desarrollo de la energía nuclear. Es por esto, que el presente ensayo tiene como objetivo el convencer al lector que la renovación de la matriz energética se puede basar en energías más confiables y menos volátiles que la nuclear.

Encontramos dos principales argumentos a la hora de hablar de energías renovables. En primer lugar, que las energías renovables que se pueden conseguir gracias a la geografía de Chile, entregan la confiabilidad que necesita el país. Arriesgarse con la energía nuclear es un desafío que deben correr los países que no tienen la posibilidad que tiene Chile en cuanto a energías limpias. En segundo lugar, podemos decir que aún siendo las energías alternativas más costosas que la energía nuclear, las primeras aseguran que ante la existencia de cualquier suceso natural inesperado (cataclismo), se evitaría una preocupación de la magnitud de un desastre nuclear.

Se ha repetido en reiteradas ocasiones que se debe tener en cuenta también que hoy no se puede vivir en base a supuestos acontecimientos naturales. Tenemos que aprender a confiar en los avances tecnológicos que se han descubierto y ponerlos a disposición del ser humano, no que el ser humano esté a disposición de la naturaleza. Por otro lado, sabiendo que las energías alternativas son buenas y aportan, tenemos que abrir los ojos, el país tiene que funcionar y con él sus empresas, sus servicios, los alumbrados públicos, entre otros. En el norte se pueden instalar los paneles, pero no basta para generar la energía que requiere todo el territorio.

Con respecto a lo referido anteriormente, la discusión interna se ha desarrollado en base a la lógica. Para qué exponer al pueblo chileno si no es necesario. Solo las bases energéticas del agua, el viento, el sol y el gas pueden llegar a cubrir por sobre el 50% de la matriz eléctrica, según un estudio realizado por Universidad de Chile y Técnico Santa María. (ver más)

La matriz energética, de Chile y del mundo entero, debe basarse en los recursos que durante toda la historia no hemos utilizado. El hombre se ha empecinado en buscar energías contaminantes cuando la respuesta para su problema la tiene en su nariz. Energía segura y confiable para desarrollar y formar desde ya a las futuras generaciones.